¡Atención! Pregunta: ¿Por qué no te convienen las gafas premontadas?

El uso continuo y prolongado en el tiempo de gafas premontadas puede ocasionar daños oculares, especialmente si incorporan lentes de aumento de baja calidad.

Todos sabemos que si tenemos algún defecto refractivo debemos acudir a un óptico-optometrista para que realice una revisión de nuestra visión y nos indique qué graduación necesita tener nuestras gafas y/o lentes de contacto. Sin embargo, existen otra clases de gafas elaboradas de forma estándar, con una graduación concreta y no personalizada, y que se pueden adquirir en establecimientos no sanitarios, son las que se conocen como gafas premontadas.

Este tipo de gafas se idearon con el objetivo de que el usuario las utilizase de forma muy puntual para ver de cerca. Sin embargo, su uso se ha extendido de forma peligrosa entre la sociedad, dando lugar a que muchas personas opten por ellas para su día a día, en vez de acudir a un óptico-optometrista.

 

NECESIDADES DIFERENTES

Las gafas premontadas incorporan lentes de aumento para ver de cerca, característica que lleva a muchas personas que comienzan a notar los síntomas de vista cansada (presbicia) a utilizarlas. Se trata de un grave error porque, aunque el problema general sea la visión borrosa y la incomodidad para trabajar de cerca, cada usuario tiene unas necesidades concretas, y debe ser el óptico-optometrista el que determine la corrección visual que necesita.

Para ello deberá hacer un examen previo, y tener en cuenta sus necesidades, edad, tiempo de uso de las gafas, etcétera. Además, en algunos casos, especialmente cuando la presbicia surge antes de los 40 años, puede haber otro problema visual que sea la causa de no ver de cerca, por lo que se tendrán que tomar otras medidas terapéuticas que van más allá del uso de unas gafas de aumento.

 

MATERIALES DE BAJA CALIDAD

Otro de los problemas que acarrea el uso de gafas premontadas es que en la mayoría de los casos sus lentes son unas simples lupas, normalmente de plástico, de muy baja calidad, lo que puede ocasionar daños al ojo. De la misma forma, su montura también está elaborada con materiales de baja durabilidad, de ahí que sean más baratas que las recomendables. La baja calidad de la lente también provoca que se vean las imágenes aumentadas y distorsionadas, por lo que en vez de ser una ayuda son un inconveniente para leer, trabajar, o realizar acciones que necesitan mucha
precisión.

A todo esto hay que sumarle que están diseñadas con lentes y monturas estándar, en pocas ocasiones se adaptan bien a la anatomía de la cara del usuario, y mucho menos a sus necesidades visuales.

VENTA SIN CONTROL

Existen gafas premontadas que pueden encontrarse en bazares, mercadillos ambulantes, e incluso gasolineras, sin que cumplan los requisitos que deben tener los productos sanitarios como son las gafas graduadas. Solo en un establecimiento sanitario, como es la óptica, se pueden adquirir una ayuda visual que cumpla con los requisitos de seguridad, eficacia y calidad.

El problema está en que las administraciones permitan la venta de este tipo de gafas que no han sido sometidas a ningún tipo de control, lo que supone un riesgo para la salud visual de la población.

 

DESAGRADABLES CONSECUENCIAS

  • Mala percepción de las distancias.

  • Obligar a un ojo a un mayor esfuerzo, ya que normalmente cada uno necesita una graduación diferente.

  • Dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga y bajo rendimiento debido a la mala adaptación.

  • Reducción de visión en uno de los ojos.

  • Aumento de la presbicia.

  • Desequilibrio ante los problemas binoculares. Problemas de adaptación a la hora de usar unas gafas graduadas.

No lo dudes. Con la salud visual no se juega. Acude a nuestros centros y resolveremos tus problemas y dudas de forma personalizada.

 

Extraído de: revista Consejos de la Fundación Salud Visual (www.funsavi.es)    –      Fotografías: www.google.es

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