Ellas miran por ti. Mira tú por ellas

Si tienes tus gafas bien cuidadas verás el mundo de otra forma. Unos sencillos trucos te ayudarán a mantenerlas en perfecto estado durante más tiempo.

 

FUNDA

Cuando no estés usando las gafas déjalas siempre dentro de su estuche, donde estarán más protegidas de cualquier percance exterior. Las fundas blandas también protegen, sin embargo ante una caída, no lo hacen del mismo modo.

 

CADENAS Y CORDELES

Sirven para llevar contigo tus gafas. Su uso es recomendable para actividades que requieran poco movimiento y, así, evitar que se caigan o pierdan.

 

AJUSTE

Acude a tu Óptico-optometrista, como mínimo, cada 6 meses para que las revise y las regule adecuadamente a tus necesidades.

 

CALOR

No coloques las gafas cerca de una fuente de calor o en el interior del coche a pleno sol, ya que se podrían deformar por la dilatación de los materiales.

 

PRODUCTOS ABRASIVOS

Evita los productos abrasivos, por ejemplo los detergentes domésticos que pueden debilitar tus gafas.

 

HUELLAS

Sujeta siempre las gafas por la montura, así evitarás ensuciarlas y dejar residuos que puedan ser abrasivos, en las mismas. Los tratamientos anti-reflejantes te ayudarán a que tus gafas permanezcan limpias por más tiempo.

 

LA GAMUZA

Limpia las gafas a diario con la gamuza que te proporciona tu Óptico-optometrista. Otros sistemas, por suaves que parezcan, pueden rayar la superficie. Recuerda, una zona sucia en una lente es una zona traslúcida y no transparente, con la pérdida de calidad visual que esto implica.

PLEGADAS

Al quitarte la gafa, tanto de sol como graduada, lo idóneo es dejarla plegada. De este modo, es más difícil que se rompa por cualquier accidente. Asimismo, la gafa debes de quitártela con las dos manos. Aunque en muchas películas lo hagan (quitarse la gafa con una sola mano), es un error, ya que ejerces toda la fuerza sobre una misma patilla y, con el tiempo, la montura se deforma e, incluso, puede llegar a romperse.

 

EL LAVADO

Lava la gafa con agua y un jabón neutro y sécalas con un paño fino de algodón. Si tu montura es metálica evita mojarla en exceso. Como no siempre podrás tener a mano agua o jabón neutro puedes recurrir a diversos productos que encontrarás en los establecimientos sanitarios de tu Óptico-optometrista como:

  • Spray: Son vaporizadores que humedecen y facilitan la limpieza de los cristales, permitiendo además que se empañen menos, ya que cuentan con un tratamiento antivaho.

  • Toallitas húmedas: Realizan la misma función que el spray y son de un solo uso. La desventaja puede ser el precio.

  • Paño de microfibra. El más recomendado para limpiar tus cristales. Con él, se evitan los posibles arañazos.

 

ATENTO A LA PARTE CENTRAL DE TUS GAFAS

Es una zona muy sensible a la acumulación de polvo. La parte central del armazón que une los dos cristales -sobre todo en la unión de las piezas de plástico o silicona que se apoyan sobre la nariz con el resto del marco-, con el paso del tiempo, las partículas de suciedad que quedan adheridas allí se hacen visibles y no solo afean el aspecto general de las gafas, sino que además podrían ocasionar algún problema en la salud visual.

 

CUIDADO CON LOS PEQUEÑOS DESPERFECTOS

Si se te aflojan las bisagras es necesario ajustarlas. Pero, ¡cuidado! Si aprietas demasiado puedes romper la rosca y hacer que quede inservible. Son piezas muy pequeñas. Acude a tu Óptico-optometrista para evitar posibles destrozos. En el caso de que hayas perdido un pequeño tornillo de tus gafas, también debes tener cuidado; no todas estas pequeñas piezas te servirán, ya que existen de diversas medidas. Si no pones la medida exacta puedes estropear el marco entero.

 

Fuente: revista Consejos de la Fundación Salud Visual (www.funsavi.es)

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